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diumenge, 20 de novembre de 2011

El gran dictador (Charles Chaplin)



Se trata sin ninguna duda de una de las mejores películas dirigidas e interpretadas por Charles Chaplin en la cuál interpreta a dos personajes muy diferentes. Uno es un barbero judío que después de quedar herido durante la Primera Guerra Mundial, ingresa en un hospital con amnesia y no sabe nada de todo lo producido durante su larga estancia en Tomania y el otro es Adenoid Hynkel, el dictador surgido de las urnas y que proclama la supervivencia de la raza aria.

Durante la película va intercalando las interpretaciones de los dos personajes, como el que hace en el papel de Hynkel proclamando la raza aria y exterminando a otros pueblos y el que hace del barbera a su llegada al ghetto judío después de salir del hospital y como después de encontrarse con el oficial que le salvó la vida cambia la política hacia los judíos.

El barbero junto con un oficial disidente es trasladado a un campo de concentración, mientras Hynkel se reune con el dictador de Babelia, que al igual que él quiere invadir Austerliz para convencerle de que retire sus tropas.

El barbero y el disidente escapan vestidos de oficiales y Hynkel es confundido con el barbero mientras está pescando en un río mientras que en su huída, el barbero es confundo con Hynkel y le ponen al mando de las tropas que invadirán Austerliz.

Cuando tiene que subir al estrado a hablar al ser confundido con Hynkel, el barbero hace un discurso totalmente opuesto a los que realiza el dictador, y critica la persecución de otras razas, el militarismo y las injusticias y hace un llamamiento a las políticas democráticas.

Esta película constituye una clara crítica de Chaplin al nazismo y lo que derivó y demuestra lo que podía haber cambiado el mundo si a Adolf Hitler le hubiesen confundido con otra persona parecida.

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