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dilluns, 5 de desembre de 2011

El montaje del Belén



Imagen obtenida de mi archivo partícular

Es una de las manifestaciones latinas más típicas de la Navidad, y consiste en colocar figuritas de barro u otros materiales imitando el lugar donde nació el niño Jesús. Esta escena llegó a España en el siglo XVIII cuando Carlos III la importó desde Nápoles. Un siglo después ya había arraigado con fuerza.

Esta tradición se ha mantenido vigente entre las familias católicas practicantes y en las instituciones eclesiásticas. Con la pérdida de la práctica de la religión ha ido perdiendo vigencia entre los hogares.

Muchas familias lo hacen compatible con las tradiciones ancestrales del resto de países europeos. Hoy en día son más reducidos al ser instalados mayoritariamente junto al tronco del árbol de Navidad.

Las representaciones del nacimiento de Jesús arrancan tras el Concilio de Nicea en el año 325. Se basaban en la descripción de los acontecimientos de Belén redactadas en los Evangelios de Mateo y Lucas. Los acontecimientos que acabaron inspirando la creación de los belenes se basaron en los dramos litúrgicos del siglo XI.

La implantación de los belenes se la debemos a San Francisco de Asís que tres años antes de morir asistió a la Navidad en Belén y quedó impresionado por lo que allí había visto y pidió autorización al Papa Honorio III para celebrar una Navidad parecida en Greccio.

Lo implantó durante la Misa del Gallo del año 1223 e invitó a los asistentes a rezar por el nacimiento del rey de los pobres y sirvió de catapulta para impulsar la costumbre de poner belenes por esas fechas.

Esta iniciativa alcanzó un inesperado éxito en la Toscana, ya que mostraba la humildad del nacimiento de Jesús. La escenificación fue rápidamente adoptada en Umbría y muy pronto en toda Italia.

Con el tiempo esta tradición penetró en las casas nobles europeas extendiéndose rápidamente hasta los hogares de los funcionarios, comerciantes, profesionales, artesanos, etcétera.

Hasta el siglo XVII las figuras solían ser de trapo, seda, algodón, madera o papel recortado. Las elaboradas con arcilla, yeso o porcelana no aparecieron hasta el siglo XVIII.

Con la exportación del belén napolitano a la Península Ibérica, imagineros italianos decidieron trasladar sus talleres hacia nuestro territorio y comenzaron a destacar centros productores en Cataluña, Baleares, Murcia y Portugal.

En ciudades como Barcelona los belenes se convirtieron en exposiciones. Esta nueva costumbre se extendió rápidamente por las parroquias y por los domicilios particulares. La tradición de montar belenes pervive actualmente en Italia, España, Francia, Tirol, Alemania, República Checa, Latinoamérica y Estados Unidos.

Las figuras de los belenes españoles suelen ser de barro y en muchas regiones las figuras no van a la usanza bíblica sino con las ropas típicas del lugar. También aportan personajes que representan diferentes oficios. La figura más importante es la del Caganer en Cataluña, un pastor que se representa agachado en posición de defecar.


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