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dimarts, 13 de desembre de 2011

Pequeños adornos llenos de significado


imagen obtenida de www.leagar.com.ar

Una de las características más visibles de la Navidad es la presencia de motivos decorativos. A pesar de celebrarse en pleno invierno la Navidad se festeja en medio de una eclosión de colorido. En todas las culturas los colores tienen significados definidos.

El color verde es la representación de la naturaleza, la vida, y se le considera el color de la esperanza, siendo buen augurio regalar plantas. Está relacionado con el agua, con el rayo, con el trueno y con la primavera y su vitalidad. El verde es tibio, vital, fecundo, refrescante, amable, tranquilizador y esperanzador.

El amarillo es el color del sol, del oro y de las espigas de trigo maduras, símbolos que aseguran la felicidad y la prosperidad. Es el más caliente y expansivo de los colores y es el color nuclear de la celebración navideña que conmemora el nacimiento del solar hijo divino.

El rojo es el color del fuego y de la sangre y está intimamente ligado a la vida. En su aspecto negativo representa las fuerzas infernales y positivamente representa el ardor y la fuerza del amor divino. En la celebración navideña se ha convertido en un color asociado a la generosidad.

El color blanco es el extremo opuesto del negro. El blanco no se adjudica a la persona que aspira a mudar su condición anterior o está en camino hacia su iniciación social o religiosa. Significa pureza, inocencia, virtud, fe e iluminación. Durante la navidad recuerda el sentido central de la celebración, el renacimiento del principio que da la vida.

El azul es el más inmaterial, frio, vacío y distante de todos los colores. Vista con su engañosa transparencia la inmensidad de las aguas y la infinitud del cielo.

Conocer el significado de todos estos colores permite usarlos con más acierto y sentido durante la Navidad.

Las velas simbolizan la luz y la relación entre el espíritu y la materia. Su significado permanece ligado al de su máxima expresión, la llama, que representa las fuerzas espirituales de la naturaleza o la potencia fecunta de los seres celestes.

La llama es símbolo de purificación, iluminación y amor espiritual. El fuego simboliza la acción fecundante, purificadora e iluminadora que resucita indispensable para la supervivencia humana. La relación de la llama con la fertilidad es universal.

En el cristianismo el simbolismo de la luz ha sido muy importante y la llama de la vela se toma como la representación de Cristo. Con la comercialización de las bombillas eléctricas la iluminación del árbol fue más segura y la función original de las velas se ha mantenido hasta la actualidad.
Las velas que encendemos por Navidad no sólo aportan iluminación cálida, bella, sugerente, mágica e incomparable sino que también son un elemento propiciatorio capaz de purificar, iluminar y fecundar nuestras ilusiones y esperanzas.

Cuando se decora el árbol con herraduras se está poniendo un amuleto de propiedades universales. El hierro es considerado el símbolo de la fertilidad y la protección por eso las herraduras son consideradas poderosos amuletos.

La piña simboliza la inmortalidad de la vida vegetal y representa el eterno retorno de la naturaleza y expresa la esperanza en la eclosión de la vida. Las piñas que suelen colocarse como adorno en los centros de mesa navideños representan un canto a la esperanza en el futuro.

Las estrellas representan lo celeste y el mundo del espíritu. Según el Antiguo Testamento son designios de Dios y cada uno tiene un ángel para velarla. Las estrellas más representadas en la decoración navideña son las de cinco puntas, como la de Belén pero sin cola. Es uno de los símbolos más antiguos empleados por la humanidad. Sus cinco vértices representan los cinco sentidos corporales.

En la Antigüedad se la consideró como expresión del conocimiento y como imagen de lo perfecto. En su forma habitual es un elemento protector contra los demonios y en su calidad de amuleto sirve para atraer la felicidad doméstica.

En Navidad para procurar tener buena estrella en el año que va a comenzar es importante saber elegir el tipo adecuado de estrella para emplear en la decoración navideña.

Aunque las distintas culturas atribuyen a campanas y campanillas diversas funciones, todas las incluyen como elementos litúrgicos clave en sus celebraciones religiosas siendo sus tañidos elementos de purificación.

Las pequeñas campanas que se cuelgan del árbol de Navidad conservan su ancestral función purificadora y protectora y simbolizan el júbilo de la celebración navideña.

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