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dimarts, 24 de juliol de 2012

Por Dios, por la patria y el rey (Pablo Castellano)



Se trata como dice el subtítulo de una visión crítica de la Transición Española de este veterano político, ex miembro del PSOE, partido en el que militó entre 1964 y 1987, manteniendo siempre una actitud crítica hasta que fue expulsado por denunciar un caso de corrupción.

En este libro reflexiona acerca de los orígenes de nuestra reciente democracia, los pactos de silencio, los amaños institucionales, los oscuros procesos de reconciliación, analizando las manipulaciones históricas de cada momento, reclamando autocrítica y profundización en los valores de la Constitución.

Es una vista hacia el pasado en la cual se llega a la conclusión de que a Franco le sucedió el previsto posfranquismo de la restauración monárquica y que se ha desarrollado a su conveniencia.

El libro consta de un introito y cuatro partes con cuatro capítulos cada una: Antecedentes, Precedentes, Incidentes y Reincidentes.

Ya en el Introito comienza a destacar como importantes líderes franquistas se suben al carro democrático con tal de no perder el poder y las concesiones realizadas por la oposición con tal de obtener su legalización o su bautizo a las nuevas reglas del juego.

Cada una de las partes tiene como introducción un importante artículo de escritor o periodista para que el lector entienda de lo que se va a tratar en cada capítulo.

Destaca la vinculación histórica del pueblo español con la monarquía y los nulos levantamientos contra esta institución en comparación con otros países europeos y como al consolidar esta forma de gobierno la actual Constitución, a todos los que se oponen a la Monarquía se les encuadra como enemigos de la libertad.

Realiza un repaso de los breves períodos republicanos vividos por España, destacando que nacieron no por una revolución, sino por renuncia del rey de turno. Destaca también como desde el primer día de entrada en vigor de la Segunda República, los monárquicos tradicionales ya comienzan a trabajar para recuperar la institución.

Destaca como todos los monárquicos y tradicionalistas se oponen a los aires de libertad que traía la Segunda República. Destaca el papel del ejército como salvaguarda del buen camino y de su status distinguido y su relación con la nobleza y la aristocracia.

También dedica un apartado especial a la tradicional influencia de la Iglesia Católica en los gobiernos españoles a excepción de los períodos republicanos y como muchas constituciones consideran la religión católica como la única verdadera.

Dedica algunos capítulos a la tardanza de Franco en restaurar la Monarquía y el nombramiento de su sucesor a título de Rey y las presiones recibidas tanto por el dictador como por el sucesor para tratar de alterar ese nombramiento, y la hábil maniobra política que Franco realizó al nombrar a Juan Carlos de Borbón su sucesor para lograr así evitar que Don Juan de Borbón ocupase el trono al no poder enfrentarse a su hijo.

Habla de como se gestó la Ley para la Reforma Política y el papel del Rey al frente del ejército como garante para que el proceso democrático se pudiese llevar a cabo y como al ser obedecido por el ejército se evitaron males mayores al menos momentáneos al legalizar el partido comunista.

Destaca como los afiliados del partido socialista se enteraron por la prensa de que habían quedado inscritos en el Registro de Asociaciones Políticas que inspiraba la Ley para la Reforma Política que consideraban insuficiente y que reservaba el Derecho de Admisión sin mediar Congreso Extraordinario de por medio.
Trata de explicar el por qué de la dimisión de Adolfo Suárez ya que como él mismo dice, en el discurso televisivo en el cuál anunciaba su dimisión, habilmente trata de ocultar las razones. Asimismo, da un repaso a los interrogantes del 23-F donde parece ser estan implicados muchos socialistas.

Compara el proceso de la Transición con el caciquismo de comienzos del siglo XX, para llegar a la conclusión, de que tal como está concebida la Transición, hay cierto caciquismo.

Según el autor, la actual Constitución es una continuidad de las Leyes Fundamentales franquistas y la Ley para la Reforma Política ya dejó mucho hecho.

Declara la actual Constitución como conservadora al ser fiel a todo lo pactado: Monarquía, papel constitucional del ejército, mando de las Fuerzas Armadas para el Rey, Bicameralismo, Iglesia Católica con trato privilegiado, Sistema Electoral blindado, partitocracia.

Habla mucho durante todo el libro con cierta ironía de la Modélica Transición Española, para demostrarnos que de modélica no tiene nada y que en realidad con ciertas transformaciones y cambios de nombre, continuamos con el posfranquismo que el dictador quería y con los métodos caciquiles de la restauración de 1876, con la que también hace comparaciones a lo largo del libro.

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