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dimarts, 13 de novembre de 2012

Como mejorar la autoestima (Nathaniel Branden)



El libro comienza con un prefacio en donde se ponen ejemplos de falta de autoestima y se marcan las pautas a seguir y el motivo de la realización del libro.

El capítulo uno trata de la importancia de la autoestima y comienza recalcando que el modo en que nos sentimos con respecto a nosotros nos afecta en todos los aspectos de nuestra experiencia. Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quien y qué pensamos que somos. La autoestima es la clave del éxito o del fracaso.

La autoestima tiene dos componentes: un sentimiento de capacidad personal y un sentimiento de valia personal. La suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para vivir y merece la felicidad. Desarrollar la autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices.

Cuanto más alta sea nuestra autoestima, mejor preparados estaremos para afrontar las adversidades. Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más posibilidades tendremos de ser creativos en nuestro trabajo. Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más ambiciosos tenderemos a ser. Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más posibilidades tendremos de entablar relaciones enriquecedoras y no destructivas. Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más inclinados estaremos a tratar a los demás con respeto. Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más alegría experimentaremos por el solo hecho de ser. Estas son las recompensas de la confianza y el respeto por nosotros mismos.

El capítulo dos trata del concepto de si mismo como destino y comienza diciendo que la autoestima es el componente evaluativo del concepto de si mismo. Afecta a los sentimientos y a la conducta.

Narra una serie de casos que tuvo con pacientes y los ejercicios que les mandó realizar, así como las sensaciones que sintieron después de realizarlos. Al final de cada ejercicio pregunta al lector si hay algún aspecto de esa historia que haya tenido que ver con él.

Según el autor, todos nosotros llevamos una parte del niño que fuimos y que muchas veces de adultos actuamos como tal. Lo que interesa es lo que podamos hacer nosotros mismos para elevar el nivel de nuestra autoestima, para aprender a querernos y confiar en nosotros mismos, para sentirnos más seguros con respecto a nuestra eficacia.

El capítulo tres está dedicado a como vivir conscientemente. Dice que son las dos palabras que describen lo que podemos hacer para aumentar nuestra autoestima. Si deseamos crecer necesitamos saber que hacer. Todos nuestros logros son el reflejo de nuestra capacidad de pensar.

Es difícil que podamos sentirnos competentes en la vida si vagamos en medio de una niebla mental autoprovocada. La autoestima es la reputación que adquirimos con respecto a nosotros mismos. Vivir conscientemente significa generar un estado mental adecuado a la tarea que se realiza.

La autoestima depende del modo en que usemos nuestra conciencia. A continuación el autor pone algunos ejemplos de lo que es vivir conscientemente, seguidos de una serie de antónimos para contrastar estas dos realidades.

Uno de los puntos más importantes del vivir conscientemente es la independencia intelectual. Una persona no puede pensar a través de la mente de otra. La independencia es una virtud de la autoestima. El capítulo finaliza con un ejercicio para vivir más conscientemente.

El capítulo cuatro habla de aprender a aceptarse. Habla de la autoaceptación que significa aceptar nuestro cuerpo tal como es, lo que significa aceptarnos a nosotros mismos. Con ello se mantiene una relación más armónica con uno mismo. Sabiéndose aceptar no solo se mantiene una relación más armoniosa con uno mismo, sino que también existen aspectos de nuestra personalidad que no nos gustan que podemos cambiar.

Cuando se siente miedo no hay que combatir la falta de seguridad tensando el cuerpo. Así se está en guerra con uno mismo. Hay que practicar la táctica de la autoaceptación. No se combate la sensación de angustia, nos sumergimos en ella. Se respira suave y profundamente. Hay que pensar como se siente el cuerpo cuando no se tiene miedo.

A continuación como en otros capítulos, da una serie de consejos y ejercicios para combatir el miedo, acompañados de ejemplos de autoaceptación y autodesestimación. Cuando luchamos contra un bloqueo este se hace más fuerte. Cuando lo reconocemos y aceptamos comienza a desaparecer.

Una buena herramienta para cultivar el autoconocimiento, la autoaceptación y el desarrollo personal es la técnica de completar oraciones. Indica las oraciones incompletas que debemos completar.

Aceptarnos a nosotros mismos es aceptar el hecho de que lo que pensamos, sentimos y hacemos son expresiones del si mismo en el momento en que ocurren. Hay que considerar alguna acción que se lamente. Los errores con los que estamos dispuestos a enfrentarnos se convierten en peldaños de una escalera que conduce a una autoestima más elevada. No solo se tiene que luchar contra los defectos sino también contra las virtudes.

A veces el camino hacia la autoestima es solitario y temible. No podemos saber de antemano cuanto más satisfactorias resultarán nuestras vidas. Pero cuanto más dispuestos estemos a experimentar y aceptar nuestros aspectos peculiares, más rico se volverá nuestro mundo interior, mayores serán nuestros recursos y más aptos nos sentiremos para afrontar los desafios y oportunidades de la vida.

No hace falta coraje para admitir que dentro de nosotros hay un lugar donde, con defectos y sin ellos, nos gustamos a nosotros mismos. Propone otro complemento de oraciones para llevar a cabo esto.

El capítulo cinco trata de la liberación de la culpa. Por lo general nos sentimos culpables al contemplar algo que hemos hecho o dejado de hacer experimentando un sentimiento de minusvalia, cuando nos vemos impulsados a reaccionar o justificar nuestra conducta, cuando nos ponemos a la defensiva en actitud combativa cuando alguien menciona la conducta en cuestión y nos resulta difícil y penoso recordar o examinar la conducta.

Gran parte de lo que se llama culpa tiene que ver con la desaprobación o la condena de otros. Cuando se siente sentido de culpabilidad lo que en realidad se siente es miedo de que otro critique la acción realizada. La solución es atender a la auténtica voz del yo, respetar su juicio por encima de las creencias de los demás.

A medida que uno se vuelve más honesto con respecto a sus sentimientos, deja de lado la necesidad de sentir culpa y es más libre de pensar con claridad en los valores y las expectativas que pueda ser necesario cuestionar y rechazar. Si uno genera el coraje necesario para emprender la búsqueda de la independencia, el beneficio de la confianza y el respecto por si mismo serán inmediatos.

Como en otros capítulos, propone ejercicios de completar oraciones para comprobar si verdaderamento somos integros o no. Mas que autocondenarnos tenemos que aprender a hacer preguntas que den con la solución.

Cuando se comete una acción de la cuál nos sentimos culpables, debemos practicar el autoperdón. Hay que reconocer la acción, reconocer el daño causado a otra persona si ese hecho se ha producido, realizar todas las acciones a nuestro alcance para enmendar el daño causado y comprometernos a comportarnos de una manera diferente para no volver a cometer el error. Si aprendemos a comprendernos y perdonarnos nuestra conducta tiende a mejorar.

Otro de los aspectos que hace a las personas sentir sentimiento de culpabilidad es tener inquietudes diferentes de las personas que les rodean. Las personas que se sienten libres de culpa procuran aprender de sus equivocaciones. Vuelve a recomendar la técnica de completar oraciones con ejemplos para realizarlo.

Hace falta coraje para liberarnos de la culpa. Hace falta honestidad y perseverancia y comprometerse con la independencia y vivir consciente, auténtica, responsable y activamente. Pero puede hacerse.

Este desafio nos enfrenta no solo con nuestros defectos sino también con nuestras virtudes. Pone ejemplos y causas de estos sentimientos de culpabilidad. Los temas que siempre aparecen ante la culpa por aspectos positivos son el miedo a la responsabilidad y el miedo al aislamiento.

Reconocer los mejores aspectos de nosotros mismos y complacernos en ellos no significa volvernos arrogantes, jactanciosos o presumidos. No debemos estar dispuestos a mentir sobre quién y que somos. No debemos disculparnos para evitar o amortiguar la envidia. Una autoestima saludable prohibe esa clase de capitulaciones. A medida que aprenda a aceptar sus puntos fuertes, conseguirá una nueva y mejor clase de relaciones.

La lucha por la autoconfianza y el autorespeto vale lo que nos exige. Nuestro sentido del si mismo no se forma en un momento, se desarrolla con el tiempo. Si nuestra meta es evaluar nuestra conducta y a nosotros mismos para despejar el camino hacia una autoestima más elevada será preciso que penetremos en el pasado para volver a conectarnos con el si mismos niño o adolescente, aceptarlo y perdonarlo.

El capítulo seis trata del si mismo más jóven y la integración en él. Comienza hablando de casos de pacientes que recuerdan sus casos de más jóvenes y que les tienen todavía paralizados.

Cuando rechazamos a ese niño que fuímos estamos continuando nosotros mismos esa actitud con otras personas. Cuando aprendemos a perdonar al niño que hemos sido, el si mismo adulto ya no sostiene relación de rivalidad con el si mismo niño.

Cuando no se le reconoce ni se le comprende el si mismo niño puede convertirse en una perturbación que obstruye nuestra evolución y el goce de la existencia. Si es reconocido, aceptado, admitido e integrado, el si mismo niño puede ser una magnífica fuente de enriquecimiento de nuestra vida.

Como en el resto de capítulos recomienda diversos ejercicios para recordar como éramos de niños con sus respectivas frases incompletas. Para desarrollar la autoestima tenemos que aceptar al si mismo niño y tomarlo en nuestros brazos. Ejercicios parecidos los repite con el si mismo adolescente.

El capítulo siete habla de vivir de un modo responsable. Comienza recalcando que las personas que gozan de una alta autoestima tienen orientación hacia la vida activa y asumen plena responsabilidad en cuanto a la realización de sus deseos sin esperar a que otros hagan realidad sus sueños.

La gente que asume la responsabilidad de su propia existencia tiende a generar una saludable autoestima. Habla de las realizaciones que requiere la autoresponsabilidad. Es indispensable para una buena autoestima. Como en otros capítulos propone ejercicios de completar oraciones.

Aceptar la responsabilidad de la propia existencia es reconocer la necesidad de vivir productivamente. Esto es proporcionarnos una de las dichas y recompensas mayores que pueda experimentar el ser humano. Para ser más autoresponsable no basto con decírselo hay que preguntarse que hacer para serlo.

El capítulo ocho trata de vivir de un modo auténtico. La buena autoestima exige coherencia, con lo cuál el si mismo interior y el si mismo que se ofrece al mundo deben concordar.

Cuando se falsea la realidad se rechaza uno a si mismo. La honestidad consiste en respetar la diferencia entre lo real y lo irreal. Cuando intentamos vivir de una manera poco auténtica, siempre somos nuestra primera víctima, ya que el fraude va dirigido contra nosotros mismos.

La mayoría de nosotros hemos sido educados casi desde el mismo día en que nacimos para no saber que es vivir auténticamente. Para conseguir la autenticidad son necesarios el coraje y la independencia.

Las personas que gozan de una alta autoestima estan lejos de gustar siempre a los otros. Aprenden que hay gente a la que es mejor evitar y tratan de buscar relaciones enriquecedoras en lugar de nocivas.

Pone casos de pacientes con autoestima baja por no ser ellos mismos y nos invita a formularnos una serie de preguntas completado con la finalización de oraciones. La vida es un proceso de acción autosostenida y autogenerada. Con perseverancia el proceso se vuelve más fácil y atractivo.

El capítulo nueve habla de desarrollar la autoestima de los demás. Cuando nuestras relaciones humanas tienen dignidad, las gozamos más y cuando nosotros manifestamos dignidad, nos gustamos más a nosotros mismos.

Cuando nos comportamos de manera que acabamos llevando la autoestima de los otros, también estamos aumentando la nuestra. Estas afirmaciones las complementa con ejemplos. El principal es como trata él a los pacientes. Un ser humano es una entidad que merece respeto.

Una de las experiencias que las personas necesitan obtener es la de ser visibles y respetadas. Los buenos terapeutas son comprensivos pero no sentimentales y no estimulan la pasividad ni la autocompasión. En el trato con la familia, los amigos o los socios, siempre surgirán ocasiones en las que podamos ayudarlos transmitiéndoles esta perspectiva.

Las características de los terapeutas eficaces es que saben que sus pacientes poseen mayores potencialidades que las que ellos mismos pueden reconocer. Si deseamos alimentar la autoestima de otra persona, hemos de relacionarnos con ella desde nuestra concepción de lo que merece y lo que vale.

Cuanto más trabajamos en nosotros mismos, parecemos adquirir un mejor sentido de lo que es correcto en nuestras interacciones. Si deseamos hacer una contribución positiva al concepto de si mismo de los demás, la autoestima empieza por uno mismo. El individuo no es el adversario de la comunidad, sino su pilar más vital.

El capítulo diez trata la cuestión del egoismo, diciendo que se confunde la autoestima con nociones falsas de egoismo. La autoestima, la autorrealización y la búsqueda de la autonomía se estan volviendo moralmente sospechosas. Cuanto más alto sea el nivel de autoestima de un individuo, más probable será que trate a los demás con respeto, amabilidad y generosidad.

La gente que no experimente amor por si misma tiene poca capacidad de amar a otros. La gente que padece de inseguridades y dudas suele sentir que los demás seres humanos son temibles y hostiles. Quien posee poca autoestima no tiene nada que aportar al mundo.

Casi todos los sistemas éticos que han alcanzado algún grado de influencia universal han sido variedades del tema de la autorrenuncia y el autosacrificio. Se nos inculca que la virtud consiste en satisfacer las expectativas de los demás.

Muchos hombres y mujeres que se esfuerzan por alcanzar la autorrealización se sienten indefensos e intimidados ante estas acusaciones de egoismo. Para vivir con éxito necesitamos una ética que predique un interés racional por uno mismo.

El capítulo once y último hace un resumen del impacto de la autoestima. Hace los ejercicios de completar oraciones que realiza en capítulos anteriores. Siempre sobreviene algo de angustia al efectuar la transición de un viejo a un nuevo concepto de si mismo. Si persevera en sus nuevos aprendizajes y conductas, pronto se sentirá cómodo con su nuevo sentido de si mismo y la ansiedad desaparecerá.

Los beneficios de una buena autoestima son mayor confianza por si mismo y amor por si mismo, mayor satisfacción con nuestro propio ser, mayor orgullo por lo que hemos logrado con nuestra propia persona.

El aumento de la autoestima hace las cosas diferentes. Cuando se tenga claro en que consiste esa diferencia, se sabrá que obtenerla merece la pena. Y comprometerse a realizar el viaje, descubrirá que en realidad ya ha comenzado.

Se trata de un libro con bastantes años en el mercado, pero muy válido para personas con problemas de autoestima y de desarrollo personal.


1 comentari:

  1. ME PARECE UNA FORMA MUY ACERTADA DE HABLAR DEL TEMA DE UN TEMA TAN IMPORTANTE COMO LA AUTOESTIMA POR SU CLARIDAD DE EXPOSICIÓN Y LAS SOLUCIONES QUE DA PARA CONSRGUIRLA: VIVIR CON CONSCIENCIA Y ACEPTAR LO QUE SOMOS SIN JUICIOS DE VALORACION

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