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dilluns, 29 d’abril de 2013

Las labores del hogar también son cosas de hombres








Hace una temporada publiqué en este mismo blog el artículo Papeles intercambiados en el cuál hacía hincapié basándome en mi propia experiencia personal en el intercambio de papeles que se había producido en algunos hogares españoles con motivo de la actual crisis y el orgullo que me suponía asumir ese rol en contra de los tópicos imperantes hace años y que si se me apura, imperan también hoy en día.

Tomando un poco en continuidad aquel artículo, que dentro de este blog se puede encontrar entre los diez más visitados, quiero hacer un alegato a que las labores del hogar no son única y exclusivamente de las mujeres, sino también de los hombres.








En contra de los tópicos que todavía hoy en día imperan sobre la condición sexual del hombre que se dedica a realizar estas tareas y a usar determinada prenda para realizarlas, debo de decir que no es ningún delito, ni se es nada raro por el hecho de ponerse a realizar todas las tareas que el mantenimiento de un hogar requieren y en mi caso no me considero menos hombre ni por realizarlas ni por llevar determinada prenda (Acaso los pescaderos, los carniceros o los polleros son menos hombres por llevar determinada prenda).








Como ya comentaba en el anterior artículo, tuve la suerte de tener una madre adelantada a los tiempos que me educó en estos menesteres, y me hizo ver que no era menos hombre por realizar estas labores y por usar determinada prenda, que era incluso más hombre que los que pensaban esas cosas.

Decir que el primero que veía mal que usara esta prenda tan típica en la realización de todas las labores domésticas, era mi propio padre, un hombre de la época y que se pensaba que le podría salir de los que despectivamente se les decía "de la acera de enfrente".

El doble objetivo de mi madre cuando comenzó a enseñarme a cocinar y a realizar el resto de labores domésticas era 1) que si algún día me quedaba solo me valiese por mi mismo y 2) que si llegaba a conocer a una chica colaborara con ella en las labores del hogar, aparte de que un año antes de que me incorporase al servicio militar me hizo hacerme la cama todos los días para ya estar acostumbrado a ello una vez llegase el momento.








No olvidaré jamás cuando en mis primeros momentos de comenzar a realizar ciertas comidas, no usaba delantal, precisamente por esos tópicos de la época, y una noche me manché la ropa que llevaba de aceite que se me cayó encima, y mi madre me dijo, que si hubiese llevado delantal eso no me hubiese pasado y que por el hecho de usar delantal para cocinar, no era menos hombre por ello.

Desde entonces y esto hace más de treinta años, cada vez que cocino, por poco que sea, uso delantal y algunas veces cuando dentro de mis labores culinarias me mancho el peto o el resto del delantal, me acuerdo mucho de ella y de aquellas palabras y puedo decir, que no por ello me considero menos hombre.

Y por momentos el delantal también forma parte de mi a la hora de realizar el resto de labores del hogar como barrer, fregar, limpiar el polvo, tender la ropa.








Por mi situación laboral de escaso trabajo y sin la estabilidad necesaria para poder decir que vivo de ello y teniendo que estar mucho en casa, soy el que mayoritariamente lleva el peso de la casa a la hora de su mantenimiento, realizar comida, limpiar la casa, poner la lavadora, realizar compra y lo siento como una labor importante y lo considero también parte de los hombres y no pienso en tópicos a la hora de tener que realizarlo y recordando las palabras de mi madre, no me considero menos hombre por realizar todo ello con delantal.








Desde que dejé la Comunidad de Madrid, para venirme a Cataluña a estar para siempre con la mujer que más quiero, el doble objetivo de mi madre lo he podido vivir y sentir, cuando vivía de soltero en Vilafortuny y yo me apañaba por mi mismo y una vez casados colaborando todo lo que puedo en estas labores y en estos momentos de escaso trabajo más que nunca.

Animo desde aquí a todos los que piensen que son menos hombres por ello a que se dejen de tópicos y a las que tienen a los típicos machorros ibéricos en sus casos a hacerles ver de una manera o de otra que las labores del hogar también son cosa de ellos y que no por ello dejan de ser hombres.


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