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dimecres, 3 de gener de 2018

El contacto físico entre madre e hijo

El tacto es una fuente de equilibrio psicofísico y un factor de supervivencia. El contacto en los primeros meses de vida entre madre e hijo es esencial para el desarrollo psíquico de las personas. Es una relación única que hace que ambos se comporten como una unidad.

Este vínculo se establece amamantando al hijo, acariciándolo tiernamente y es esencial para el desarrollo del cerebro. No tocarlos puede provocar trastornos emocionales y un incompleto desarrollo del cerebro.

Con mi madre no tuve esos problemas. De siempre tuve contacto físico con ella, en sus brazos de pequeño, de su mano, agarrándome del brazo, besándome con frecuencia, pero si con otras personas cercanas.









La falta de contacto físico es tan perjudicial para la salud como la falta de vitamina C. Tocar y ser tocado produce reacciones hormonales de felicidad y más ganas de tacto.

Al recibir un contacto físico agradable se libera la oxitocina que aumenta la necesidad de mayor contacto. Tiene beneficios como afianzar los vínculos, potenciar la secreción de leche durante la lactancia y acelerar las contracciones uterinas durante el parto y el orgasmo.

La infancia del niño con el vínculo adecuado discurre feliz ya que se sabe amado y ofrece amor a los demás. La carencia de contacto genera rasgos psicológicos que perjudican a la sociedad.

Para recuperar el tacto perdido primero debemos de vincularnos con nuestro cuerpo y eso facilitará el contacto físico con los demás.

Dejarse abrazar o dar o recibir masajes mejora la salud y aleja la ansiedad y el estés. El contacto físico es más que la interacción de una piel con otra.


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