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dimecres, 13 de juny de 2018

Oración contra la ansiedad




Señor, refrena esa loca carrera de pensamientos que hay en mi mente. Enséñame a detenerme en todo lo que me concedas vivir.

Tú amas mi felicidad. Ayúdame a disfrutar con todo mi ser de cada regalo tuyo. No quiero despreciar las alegrías simples de la vida por estar soñando con otras cosas que no tengo.

Serena mi ansiedad Señor, para que pueda poner toda mi atención en lo que tu me presentes a cada momento. Dame la gracia de vivir el presente, y de descubrirte en cada persona y en cada cosa. Todo es importante si es un regalo de tu amor.

Mira esta ansiedad que me perturba y seréname, Señor. Ayúdame a descubrir que nada es urgente o indispensable. Enséñame a entregarme con todo mi ser en cada cosa que tenga que hacer o vivir, sin dejar que mi mente vuele hacia el futuro.

Aplaca mi ansiedad, Señor.

Yo quiero aceptarte a ti como Señor de todo mi futuro y de todos mis planes. Que todo suceda como te parezca mejor. Muéstrame interiormente que yo no soy un dios y que no puedo construir el futuro con mi mente pequeña y limitada, con mis pobres fuerzas.

Ayúdame a ver lo bello que es depender de ti, dejando todo en tus manos. En ti seré fuerte. Sólo tu eres Dios. Tu me protegerás y en ti todo estará seguro y feliz. Aunque no se cumplan mis proyectos, tu me ayudarás a lograr lo que más necesito.

Dios mío, tu eres el importante. Tu, el infinito, que todo lo sostienes con tu poder sin límites. Sólo tu mereces la adoración del corazón humano y solo ante ti debo postrarme. Solo tu eres el Señor, glorioso, con una hermosura que ni siquiera se puede imaginar. Por eso, Señor, no permitas que yo adore cualquier cosa como si fuera un dios. No dejes que me llene de ansiedad detrás de las cosas de este mundo, porque ningún ser de este mundo vale tanto, nada es absoluto.

Señor, cura mi ansiedad con tu mirada. Ayúdame a luchar con paz y gozo, caminando firme y sereno bajo tus ojos pacientes.

Quiero caminar bajo tu luz, sabiendo que comprendes mis errores y que siempre puedo nacer de nuevo, sin ansiedades. Porque tu tienes confianza en mí. Gracias, Señor.

Señor, mi Dios, tu eres armonía pura. En ti no hay aburrimiento ni ansiedad. Tu eres vida intensa y plena, pero al mismo tiempo eres una inmensa serenidad. Por eso, si tu invadieras mi vida, mi ansiedad se sanaría por completo. Libérame, Señor, de todas las ataduras interiores que me llevan a la inquietud interior, al activismo enfermizo y al desorden. Dios de paz, armoniza mis pensamientos y mis energías. Ordena mi vida para que pueda vivir mejor en tu presencia.

Armoniza mi mente, Jesús, con la luz de tu amor. Paso tu mano y serena mi corazón que se llena de ansiedades. Y serena también mi cuerpo, que a veces se enferma a causa de esa prisa interior. Ayúdame a aprender de ti, a imitar tu vida en Nazaret.

Señor mío, dame un corazón humilde, que no esté atado a las vanidades, reconocimientos, aplausos. Dame un corazón simple que sea capaz de darlo todo, pero dejándote a ti la gloria y el honor. Sana ese desgaste que sufrí por haber pretendido complacer a todos, y sana la ansiedad que me enferma, por querer lograr la aprobación de todos.

Derrame en mi tu gracia para que pueda vivir desprendido de los frutos de mis esfuerzos, para que en mi trabajo busque sobre todo tu gloria, sin obsesionarme esperando determinados resultados. Dame ese desprendimiento, Señor, libérame del orgullo, para que pueda trabajar intensamente, pero sin ansiedades y nerviosismos.

Amén.


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