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dimarts, 17 de juliol de 2018

Apostolado de la sonrisa

Basta una leve sonrisa en tus labios

Para levantar el corazón;
Mantener el buen humor;
Conservar la paz del alma;
Ayudar a la salud;
Embellecer la cara;
Despertar buenos pensamientos;
Inspirar generosas obras.

Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se hayan desvanecido.

Sonríete hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol.

Irradia tu sonrisa: esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponla al servicio de Dios.

Tú eres un apostol ahora y la sonrisa es tu instrumento, la caña para pescar almas. Santificando la gracia que habita en ti, te dará el canto especial que necesitas, para trasmitir a los otros ese bien.

Sonríe a los tristes,
Sonríe a los tímidos,
Sonríe a los amigos,
Sonríe a los jóvenes,
Sonríe a los ancianos,
Sonríe a tu familia,
Sonríe en tus penas,
Sonríe en tus pruebas,
Sonríe por amor a Jesús,
Sonríe por amor de María,
Sonríe por amor a las almas y...
todo en silencio.

Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara sonriente.

Cuenta, sí puedes, el número de sonrisas que has distribuído entre los demás cada día; su número te indicará cuantas veces has promovido contento, alegría, satisfacción, ánimo o confianza en el corazón de los demás.

Esas buenas disposiciones siempre son el principio de obras generosas y actos nobles. La influencia de tu sonrisa obra maravillas, que tú ignoras.

Tu sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados, a los oprimidos, a los tentados y a los desesperados.

Tu sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la fe.

Tu sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios.

Pero, sobre todo, sonríe a Dios. Si, sonríe a las tres personas que moran en tu alma, mientras aceptas con amor todo lo que ellas te mandan y merecerás también su radiante sonrisa, que será tu felicidad en esta y en la otra vida.


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